miércoles, 3 de abril de 2013

Cambiemos las escuelas para cambiar el mundo. EduSoc en colegios e IES YA!!



Hoy me ha pasado algo que me ha hecho reflexionar MUCHO! Comparto la refléxión con vosotr@s y espero vuestras opiniones. Queda tanto por luchar por nuestra carrera....

Vuelvo un miércoles después de 9 horas de prácticas a mi casa en autobús. Bajo en la parada correspondiente y en un bazar chino, dos calles más allá de mi portal, veo un grupo de unos 10 niños que están mirando a la puerta del bazar, riéndose y acercándose poco a poco a la tienda con la sudadera tapándole la cara hasta la nariz.

Iban unos 3 de ellos en fila de a uno, sin perder la sonrisa de quien está disfrutando de un juego. Ya había pasado de largo, cuando entendí lo que ahí estaba pasando, por lo que tuve que dar la vuelta, dirigirme hacia la esquina donde se encontraban y preguntarles sin rodeos si estaban molestando a la mujer de la tienda.

Empiezan a excusarse y a bromear diciendo “es que somos etarras”. Y les pregunto que si saben acaso lo que eso significa y ellos, muy seguros de sí mismos me contestan que sí. Ante esa respuesta inesperada, le explico al niño lo avergonzada que me sentiría de llamarme a mí misma etarra y hacerlo además en tono de burla.

No contentos con eso, tratan de vacilarme, pero sus expresiones cambian cuando les digo que sé quiénes son, que sé que van a un colegio que no voy a nombrar y que les conozco. Todo cierto, y les hago ver que sé de lo que hablo y no me estoy tirando un farol con el tema de sus padres.

De hecho, he sido animadora de adolescentes en mi colegio durante años, concretamente de jóvenes con un par de años más que ellos, y reconozco la cara de estos niños por haberles acompañado en excursiones. Les hago ver que realmente sé de qué hablo y de lo fácilmente que podría contactar con vuestros padres.

Comienzo a explicarles que NO se puede molestar a una persona que está trabajando. Utilizo un poco el “toque emocional” afirmando que sé que en el fondo son buenos chavales, pero que no pueden seguir haciendo lo que hacen y que si continúan así van a buscarse un problema. Les hago entender que no sólo deben dejar de hacer eso por la mujer a la que molestan, sino que también deben dejar de hacerlo por ellos mismos, para evitar males mayores.

Uno de ellos trata de justificarse diciendo que la mujer saca fotografías de ellos, y le explico que qué va a hacer si no, ya que ellos le están molestando mientras trabaja y puede sentirse asustada (empatía CERO por parte de los adolescentes). Parecen tener muy aprendida la lección de su derecho a no ser fotografiados como menores que son, pero en el cole debieron saltarse la de “tirar objetos, entrar a una tienda a molestar a una mujer trabajadora y robar y no tener educación no son formas de ocio ni un juego y si lo haces, asume las consecuencias”.

Y las lecciones de no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran, que sé de buena tinta que habrán recibido en las excursiones, no las han interiorizado. ¿Habrán trabajado en casa y en el colegio con ellos este aspecto lo suficientemente? LO DUDO.

Al principio me tratan de usted, en tono algo burlesco y le digo claramente a uno de ellos que yo soy joven y que me puede llamar de tú. Siguen tratando de salir de la situación haciéndose los valientes, pero una vez entrada en faena valor y al toro… y les explico que esto no es un concurso de a ver quién es más guay o vacila más y me reitero en que lo que hacen NO pueden seguir haciéndolo.

Sabe Dios desde cuando han molestado a la mujer… y conforme avanza el debate, las actitudes chulescas paran, algunos se apartan con la cabeza gacha, con cara de querer que pase el chaparrón y estos mismos piden a los que insisten en vacilarme QUE PAREN.

Aprovecho que van entrando en razón para pedir a uno de ellos que recoja el envoltorio de tableta de chocolate que ha tirado al suelo y le digo que “lo que está ensuciando es su ciudad, y que a ver si se da cuenta”.

Vuelvo a insistir en que, por favor, paren de molestar a la mujer. Parecen estar al menos barajando la posibilidad de hacerme caso. Doy media vuelta y vuelvo por donde he venido, parando antes en la tienda, para preguntar a la mujer si le están molestando, a lo que me responde que sí, que entran a robar, que ella les dice que si van a entrar a robar que mejor que no entren. 

Me cuenta también que está sola en la tienda, que tiene a su hija pequeña en el carro y que ella no puede estar pendiente de que no roben y desatender a la niña. Y por si no fuera poco, me explica que a veces tiran las cosas de su tienda al suelo y que en otras ocasiones tiran cosas contra la tienda y que le preocupa que un día puedan herir a la niña.

Le digo que no se preocupe, que he hablado con ellos, que espero que no vuelvan a molestarle y que en unos días me pasaré a preguntar si siguen igual y que en ese caso, tomaré medidas.

Y mi pregunta es… ¿Habrá pasado antes de mi alguien que se haya dado cuenta de la situación y no se haya parado a explicarles algo tan lógico como que no se puede faltar al respeto de esa manera a una persona?

Teniendo en cuenta que las personas tenemos la capacidad de distinguir aproximadamente desde los 2 años y medio la “diferente relevancia ética que tiene una travesura en comparación con un acto de violencia” (Lo que nos pasa por dentro, Punset), familiares y profesorado han tenido unos 10 años de margen para educar en el respeto, la empatía, los modales y las formas de ocio que no se recrean en el arte de fastidiar por divertirse (y ni quiero pensar que la nacionalidad de la mujer sea un factor a tener en cuenta en este asunto, aunque con los comentarios que se escuchan entre los adultos qué podríamos esperar).

Seis horas al día en la escuela, muchas otras horas con la familia y nadie les ha repetido las veces necesarias que ESO NO SE HACE y por qué no se hace. 

ALGO FALLA. 

Eso sí, cuando suspenden nos llevamos las manos a la cabeza y rápidamente buscamos soluciones. Pero ¿quién evalúa sus habilidades sociales, su saber estar, su saber ser, su empatía, su capacidad de convivir, de trabajar en grupo, de disfrutar de amistades sanas, sus habilidades comunicativas, su asertividad, su respeto por los demás o les ofrece alternativas de ocio alejadas de la ilegalidad y/o inmoralidad?

LOS/LAS EDUCADORES/AS SOCIALES EN COLEGIOS E INSTITUTOS.

¡Ah, no! Se me olvidaba que se nos considera totalmente prescindibles y que a veces, cuando trabajamos en las escuelas, no se da a nuestras enseñanzas el mismo valor ni se les da el lugar que corresponden, de la misma manera que no se le da a las llamadas asignaturas “María”, cuando TODA persona que haya tenido la mínima formación de magisterio, pedagogía o psicología sabe que existen varios tipos de inteligencia y que no es más quien resuelve complejos problemas matemáticos que quien tiene capacidad innata para componer música o expresarse a través de la pintura.

No señor/a, tu hijo/a no es más listo/a por saber hacer un test de inteligencia que por tener un don para el liderazgo, ni es malo que se sienta más interesado/a en las artes que en la ingeniería, ni va a llegar más lejos si acaba en una ingeniería sin estar motivado y por presión familiar que componiendo música, puesto que todas las personas son distintas. Y porque no todas las personas tenemos que ser economistas o arquitectos o abogados, ni músicos, ni escultores. Y porque “disfruto con el arte y con la música, pero mi hijo/a que se dedique al derecho, que del arte no se vive”.


¿CUÁNDO DARÁ LA SOCIEDAD A CADA COSA SU LUGAR? ¿CUÁNDO VA A PASAR EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL DE SER ALGO APARTE, METIDO CON CALZADOR EN HORAS EN LAS QUE FALTA ALGÚN PROFESOR/A A FORMAR PARTE DEL CURRICULUM ESCOLAR COMO ALGO IMPRESCINDIBLE Y BENEFICIOSO PARA LA SOCIEDAD?


¿Y qué pasaría si voy ahora al colegio de esos chavales, donde el profesorado y la dirección me conoce, explicando la situación, sin dar nombres y sin delatar a nadie y propongo que me concedan un espacio en los apretados horarios de los alumnos del correspondiente curso para que, de manera altruista, pueda trabajar una serie de habilidades para trabajar este conflicto con las distintas clases?

¿Me dejarían? ¿Lo considerarían algo importante? ¿Una chiquillada? ¿No pueden sustituir las inglés por este tipo de contenidos? ¿Quizás me buscan un hueco eliminando las horas de plástica o música? ¿Me dejan una hora de ética un par de semanas y en 120 minutos tengo que promover el “des-aprendizaje” de malas conductas adquiridas durante más de diez años?


Y así le va a este país. Que parece que NO ESTÁ POR LA LABOR DE EDUCAR EN CONDICIONES, PESE A QUE NADA DE LO QUE DIGO NO SEA NUEVO. 



¿QUIZÁS NO COMPENSA EDUCAR EN CONDICIONES AL PUEBLO? 

Y ahora que sigan con sus reformas educativas DE MIERDA. (con perdón)
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