martes, 15 de marzo de 2011

Carta a VOLPA, ex-volpas y demás personas raras que pueda interesar.


Hola a todos,


Soy César, ex-volpa durante el 2010. Volví hará ahora como mes y medio de Ilo, Perú, a finales de Enero de 2011; pero como la vida acá pasa tan rápido pareciera una eternidad.

Una parte de mí sigue en Perú. Continuas referencias en las conversaciones con mis amigos, continuos comentarios sobre como se haría tal o cual cosa por aquellas tierras, o aunque no lo diga, en mi cabeza todavía sigue Perú muy presente en muchos momentos del día, en mis recuerdos o en momentos paralelos a mi vida acá, pero como si siguiera allá.



Aunque pueda no parecerlo por mis palabras, volver fue fácil. Iba con la idea clara de una experiencia de un año y coincidió con el comienzo y final del año escolar, así que llegué allí y me vine sin hacer demasiado ruido. Además, tuve la suerte (o desgracia) de sentir en cierta medida que mi experiencia allí había terminado. Un cambio de etapa en el lugar donde trabajaba, otro voluntario amigo mío (Fransi) por allá y otros aspectos personales han hecho la vuelta más fácil. No deja de ser algo que te marca y que te sigue como un tatuaje por el resto de tu vida (al menos durante mucho tiempo), pero me siento afortunado de no haber tenido una vuelta traumática.


Quizá también haya ayudado que una vez en España no haya tenido tiempo para descansar ni pensar demasiado en lo vivido, ya que fue llegar y besar el santo. Trabajo nuevo en una ONG al día siguiente. Ha sido y es un sueño hecho realidad. Por un lado es algo que me ha hecho desconectar de Perú y no estar continuamente pensando en la experiencia vivida, en los errores cometidos, en la maravillosa gente conocida (lo mejor)... pero por otro lado, al trabajar en un ambiente "oenegero" no hay más cojones que acordarme 40.000 veces a lo largo del día de mi Ilo querido en conversaciones con compis que tienen experiencias similares o por que charlas con gente que sabes que es sensible a esas cosas. Me siento la persona más afortunada del mundo, tal y como este anda (o desanda más bien).



¿Lo difícil? La experiencia en sí. Me ha costado mucho no cometer errores garrafales de novatillo, y el echo es que no lo he conseguido. Me considero un tío formado, una carrera, un Máster, animador de niños muchos años, voluntariados en barrios de exclusión social, con mayores, etc; más o menos tengo clara la teoría de que allá donde vallas primero debes observar y aprender, ser humilde y tal... pero nada de eso impidió que una vez llegado a Ilo, me creyera el rey del mundo y la cagara como nunca antes, y para mí, sorprendentemente. Las circunstancias influyen, por supuesto, sé que no toda la culpa fue mía, el trabajo, el contexto, hubo cositas que me llevaron a hacer cosas que ahora me doy cuenta que no debí hacer, cosillas que otras personas... pero al final uno es responsable de sus actos.

Se que también trabajé bien, por supuesto y no se me olvida, pero es como que esa parte de mi la conocía mejor. Hice cosas que no había hecho antes, aprendí mucho, tanto personal, como profesionalmente, pero de lo que más he aprendido ha sido de mis fallos y errores.


Es como si no fuera yo, salieron cosas de mí que yo no sabía que tenía, por desgracia, las que más llamaron mi atención fueran las que eran para peor. Nunca antes me había visto en situaciones como las que una experiencia de este estilo te puede aportar, tanto para lo bueno como para lo malo. Tuve la suerte de nuevo de contar con un amigo, Fransi, que me ayudó a volver a ser el yo de antes en los aspectos en los que me había perdido.



Ahora reviso lo vivido y soy muy feliz. Mucha gente me hace preguntas sobre aquello, sobre todo tres.

Una es qué tal fue la experiencia, y no tengo palabras para resumir todo lo vivido, dependiendo de lo que conozca a la persona le respondo con un simple "genial", o le explico algunas cosillas, pero nada puede acercarse a expresar ni en lo más mínimo a lo que fue.

Otra es si repetiré. Por ahora no, pero en un futuro... seguro que sí. Durante más tiempo, quizá. Y a Ilo volveré, inevitablemente.
La otra es si fue difícil, si fue duro encontrarse con los pobres, si fue bonito ayudar a los pobres... a esas personas que piensan que fue difícil irme, dejarlo todo, enfrentarse a las diferentes realidades que pueda haber en un país como Perú... decirles que lo que allí encontré no fue pobreza, fue una riqueza mucho mayor que la que hay hoy en cualquier lugar de Sevilla, Madrid, España o cualquier sitio "cercano"; y que no fui a ayudar a nadie, fui a vivir una experiencia de compartir y de aprender.


3 comentarios:

isa dijo...

Yo no te voy q decir lo que tu ya sabes, sobre muchas cosas que hiciste en ILO, pero si te voy a decir que no hay proceso terminado (por decirlo de alguna forma), sino hay refleión de la experiencia, es decir, si tu crees que llegar y besar el santo, es decir, llegar y al día siguiente estar trabajando, es lo mejor, disculpame que te diga que no.Todo proceso o experiencia necesita de tiempo, espacio y reflexión, sino no se produce aprendizaje...
si tu te siente satisfecho y crees que estas siendo totalmente sincero, no con nosotros ni con la gente, sino contigo mismo, me alegro por ti, solo espero que con el tiempo te des cuenta de la verdad y recien ahí aprenderas de verdad,de tu experiencia.
Comparto contigo lo de la palabra "pobre", yo hace mucho tiempo que la he borrado de mi diccionario, o al menos con este significado tan despectivo. En Perú y en todos estos paises llamados "en vias de desarrollo o subdesarrollados", hay mucha riqueza, solo que no se puede contar ni en soles ni en euros. Habéis visto el anuncio que termina diciendo "no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita"???, esa es mi filosofia de vida desde hace algún tiempo. Una frase que da mucho para pensar...ahí la dejo...

Kaesar dijo...

ola Isa, no estoy seguro de quien eres, pero supongo que tendrás algo que ver con VOLPA.
Se que no es lo más optimo llegar y empezar a trabajar, que no es ni positivo, que debería haber tenido un tiempo para interiorizar, reflexionar, etc. Es más, durante los días de incertidumbre de esperar la respuestas de mis actuales jefes desee en algunos momentos que no me cogieran, o al menos tener 2 o 3 semanas tranquilas para reubicarme, pero por las circunstancias no podía dejar ir esta oferta de trabajo. Sólo a eso me refiero cuando digo llegar y besar el santo. Gracias a Dios mi último mes en Ilo fue tranquilo con respecto al trabajo con los niños y más distendido, lo que me ayudo a empezar a "despegar" de la experiencia. Todavía hoy me doy cuenta de que me hace falta un tiempo para recordar y reflexionar tranquilamente en lo que me ha ocurrido, quizá sea en Semana santa, que mejor momento. De todas formas estoy de acuerdo contigo. Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola Cesitar, ya leo cómo te va todo. Te entiendo en algunos aspectos y en otros no, quizás porque no nos hemos visto y me falta información... Desde siempre he pensado que estas estancias han de tener como base la humildad y la sensación continua de aprender, aprender y aprender... Estoy de acuerdo con Isa en lo de la palabra "pobre", al menos en ese sentido, como dice ella... odiaba que me dijeran a cada una de mis vueltas: "y qué tal??, muchos pobres, no??", obviamente gente que no está sensibilizada con tantas cosas y cuestiones y problemas... A ver si nos vemos de verdad, Henar y yo nos hemos acordado mucho de ti y de Fransi. Un besito muy fuerte y cuidate mucho y sobre todo, date tiempo, tiempo... te darás cuenta del aprendizaje cada día y cada vez más... Y los errores, tranquilo, todos los cometemos... Y el análisis??, tranquilo, no se hace ni en dos día ni en un mes, sino a lo largo de toda la vida... te lo dice esta treinteañera ;o), muack¡¡ Merche.

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