lunes, 5 de abril de 2010

Semana Santa en Arequipa

Hola a todos/as!


Hoy lunes en casita por fin después de una Semana Santa muy movidita. Estoy reventao, tengo una ampolla en el pié izquierdo, una heridita en el dedo gordo del pie derecho, torticolis y sin ganas de hacer na! A continuación os explico por que, pero antes una recomendación: Tomaros esta lectura con paciencia, intentando entrar en todos los sitios que enlazo y leyendo esos artículos, sólo así entenderéis lo que escribo. He dividido el artículo en 2 partes, una hoy (jueves y viernes del viaje) y la otra (sábado y comingo) la colgaré mañana o pasado, para que se haga menos pesado. Allá va:


El jueves pasado salimos a las 6 de la mañana para Arequipa, la segunda ciudad más importante, con más habitantes y más extensa de Perú. Llegamos sobre las 11.30 (5 horitas y media de bus!), fuimos a buscar un hostel (hostal) y tras hacernos unas fotitos en al azotea que tenía unas vistas muy bonitas nos fuimos a dar un paseo por la Plaza de Armas y los alrededores. Comimos en un argentino que nos sentó de lujo, fuimos a descansar un rato a nuestra habitación y por la tarde visitamos en Convento de Santa Catalina, único en el mundo. Se construyó en 1579 y es enorme, tiene hasta calles interiores con nombres de ciudades españolas donde se alojaban las monjas en distintas habitaciones. Es como una ciudad en miniatura. Buscad fotitos por Internet y veréis.

Después fuimos a varias agencias de turismo a preguntar y contratamos el viaje de 2 días y una noche al Cañón del Colca, el que al parecer es el más profundo del mundo.

Dimos un paseo por Arequipa, cenamos y cuando nos disponíamos a irnos para acostarnos, no sin antes lamentarnos por tener q levantarnos tan temprano debido al buen ambiente que había en la calle, vimos una representación del arresto de Jesús en medio de la calle, delante de la Catedral, muy interesante, era como un grupo de teatro callejero. Y a la camita.


El viernes nos levantamos a las 02.55 y nos recogieron a las 3.15. Para nuestra sorpresa nos encontramos con otra española, Teresa, que trabaja en una ONG que colabora con Caritas y está de vacaciones. Éramos 8 personas en el grupo y nuestro guía se llama Bernardo. Dirección al Valle del Colca, otras 3 horitas y pico de furgoneta. Llegamos a un pueblo a desayunar llamado Chivay, es como la entrada a la zona del cañon. Muy turístico desde hace unos años por la explotación del Cañón. Después de desayunar directos al Mirador de la Cruz del Condor, sitio privilegiado para ver a este ave enorme y majestuoso. Tuvimos suerte y cuando llegamos había 4 o 5 ejemplares sobrevolando la zona, unos minutos después se fueron. Había un monton de turisas que iban a pasar el día y otros a hacer alguna de las rutas de montañismo que nosotros íbamos a hacer. Después de contemplar las preciosas vistas y hacernos unas fotillos nos fuimos hacia el pueblo de Cabanaconde, desde donde empezaría nuestra marcha (aquí todavía creía que sería pan comido… que iluso). Y empezamos el descenso. Nos esperaba una marcha de 3 horas (y eso que descenso…) en las que nos encontramos con otro grupo que llevaba un itinerario como el nuestro, y unos burros con su dueño llevando comida y víveres a los pueblitos de la zona, inaccesibles por ningún otro medio que las mulas o los caballos. Llegamos al primer puente que cruza el Río Colca y un señor de la zona que estaba cargando sus sacos me cuenta que el río se ha llevado ya dos puentes anteriores más pequeños, que el actual es el tercero, imaginaros la fuerza que debe llevar eso en época de lluvias o con algún problema de derrumbe o algo así. Tras descansar un rato seguimos nuestra marcha hasta un pequeño complejo turístico perdido en medio de la montaña a nos 20 minutos más donde comemos. Que falta nos hacía… Descansamos 40 minutos y seguimos dirección al “Oasis”. Toda la tarde fue otra caminata de otras 2 horas y media entre llano, ascenso y descenso por la ladera del Cañón entre unos paisajes preciosos que nos llevó (reventados) al tan ansiado Oasis. Sobre las 5.30 llegamos a él. El Oasis es un lugar en medio de una parte ancha del cañón que está preparada para el turismo. Hay 5 complejos distintos con bungalows, sitio para tiendas de campaña, piscinas de aguas templadas que vienen de las montañas, sin luz eléctrica, etc. Pero todo ambientado con palmeras y una decoración que te hace creer que de verdad están es un paraíso, y más después del día que llevábamos. Nada más llegar me puso unas calzonas (no llevaba bañador) y a la piscina. Estaba buenísima pero al salir hacía un frío… Cenamos entre velas y a la cama, que hay que descansar e intentar dormir lo mejor posible entre el ruido de los saltos de agua.



Proximamente las fotos y más...


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1 comentario:

Andy dijo...

Vaya vacaciones te estas pegando crack!

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