sábado, 28 de junio de 2008

Cuando el amor muere.

Esta historia se puede llevar a la vida diaria, hay que tener cuidado.


El jueves pasado tuve una entrevista de trabajo para un centro de menores, recien terminada la carrera, xo no me han cogido... Quizá haya sido mejor así, un trabajo estable tan pronto y tan duro, igual me hubiera quemado demasiado pronto. Es mejor un poco más de formación y de experiencia. (Aunque me hubiera gustado tanto...)


Ahi va:



"Hubo una vez en la historia del mundo, un día terrible en el que el Odio que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes convoco a una reunión urgente con todos ellos. Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cual era el propósito de ella.

Cuando estuvieron todos hablo el Odio y dijo:

- “Los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien.”

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y el siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos.

- “Quiero que maten al Amor.” Dijo.

Muchos sonrieron malévolamente pues mas que uno le tenia ganas. El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo:

- “Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocaré tal discordia y rabia que no lo soportara".

Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar al Mal Carácter quedaron decepcionados:

- “Lo siento, lo intente todo, pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante.

Fue entonces cuando muy diligente se ofreció el Egocentrismo que haciendo alarde de su poder y dijo:

- “En vista de que El Mal Carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará.”

Y empezó la Ambición el ataque hacia su víctima quién efectivamente cayó herida pero después de luchar por salir adelante renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.

Furioso el Odio, por el fracaso de la Ambición envió a la Envidia, quien burlona y perversa inventaba toda clase de artimañas y situaciones para despistar al Amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor confundido lloró y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ella y la venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envío a la Maldad, a la Mentira, La Indiferencia, la Pobreza, La Pereza, el NoRespeto, el orgullo, la Insolidaridad, la Soledad, la Incomprensión, la Tristeza y a muchos otros que fracasaron siempre porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba.

El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás:

- “No hay nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos.”

De pronto de un rincón del salón se levantaron unos sentimientos poco conocidos y que vestían todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaban ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte.

- “Yo matare el Amor”, dijeron con seguridad.

Todos se preguntaron quienes eran esos que pretendía hacer, lo que ninguno había podido. El Odio dijo:

- “Id y hacedlo.”

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar por fin el Amor había muerto.

Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro hablo:

- “Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado.” Y sin decir mas se marchó.

- “Espera.” Dijo el Odio.

- “En tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿Quién eres?

El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo:

- “soy la rutina.”


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